El OIG evaluó los procesos de supervisión y fiscalización de apuestas hípicas de la Comisión de Juegos. Detectó la falta de autorizaciones formales del SEA, ausencia de auditorías, limitaciones de acceso, debilidades en control de boletos, deficiencias en la administración del Fondo de Crianza y falta de capacitación, equipos y evaluaciones al personal fiscalizador. También identificó que la reglamentación hípica lleva años sin revisarse. Las observaciones reflejan vulnerabilidades en controles internos, transparencia, cumplimiento regulatorio y trazabilidad. El informe incluye recomendaciones específicas para mejorar la supervisión, documentación, procesos tecnológicos, controles administrativos y la actualización normativa.
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